En el mundo de la tecnología, hay personas que escriben código y personas que cambian la forma en que los ordenadores piensan. Jeff Dean pertenece, sin duda, al segundo grupo.

Presente en Google desde 1999 (fue el empleado número 30), Dean es la figura legendaria que ha diseñado la infraestructura que hoy permite que la inteligencia artificial sea una realidad cotidiana para miles de millones de personas.

Mucho antes de que habláramos de ChatGPT o Gemini, Dean ya estaba optimizando los sistemas de búsqueda y publicidad de Google. 

Sin embargo, su verdadera leyenda en el sector comenzó cuando cofundó Google Brain, el equipo de investigación que rescató el aprendizaje profundo del olvido académico para convertirlo en la fuerza dominante que es hoy.

El hombre detrás de TensorFlow y las TPUs

Si te preguntas por qué la IA avanzó tan rápido en la última década, la respuesta corta es que Jeff Dean construyó las herramientas adecuadas. 

Fue el impulsor principal de TensorFlow, la biblioteca de código abierto que estandarizó la creación de modelos de IA en todo el planeta. 

Pero no se detuvo en el software; consciente de que los procesadores tradicionales se quedaban cortos, lideró el diseño de las TPU (Tensor Processing Units), chips creados exclusivamente para acelerar la IA.

Es imposible entender ¿Quién es quién en la IA? sin detenerse en su capacidad para escalar sistemas. Dean es quien hizo posible que modelos masivos pudieran entrenarse en miles de máquinas simultáneamente sin fallar. 

De hecho, fue él quien propuso el nombre Gemini para el modelo más avanzado de Google, simbolizando la unión de fuerzas entre los equipos de Brain y DeepMind bajo su supervisión como Científico Jefe.

La leyenda y el café

Más allá de sus miles de patentes, Jeff es conocido por su sencillez y su amor por el café espresso (se dice que ha preparado más de 20.000 capuchinos para sus colegas). 

Es el tipo de líder que aún revisa líneas de código personalmente, buscando siempre la elegancia y la eficiencia. 

Su trayectoria nos recuerda que, detrás de cada respuesta inteligente de un sistema, hay un andamiaje de ingeniería masivo y alguien con la visión suficiente para haberlo construido desde cero.