Emad Mostaque representa una de las figuras de la IA más fascinantes y, a veces, controvertidas del panorama tecnológico. Nacido en Jordania en 1983 en el seno de una familia bengalí, su vida ha estado marcada por constantes mudanzas y una perspectiva única del mundo, potenciada por su neurodivergencia.
Diagnosticado con Asperger y TDAH, Mostaque siempre ha visto estas condiciones como una ventaja para su estilo creativo de gestión, aunque ello también le haya acarreado retos organizativos importantes.
La motivación personal tras la tecnología
Tras graduarse en Matemáticas y Ciencias de la Computación en Oxford y labrarse una exitosa carrera en fondos de inversión analizando mercados de petróleo y geopolítica, un evento personal cambió sus prioridades: el diagnóstico de autismo de su hijo.
Este hecho lo impulsó a buscar cómo la IA podía aplicarse a la investigación médica y al bienestar social. En 2019 fundó Stability AI, con la ambición de «activar el potencial de la humanidad» a través de herramientas accesibles para todos.
Del éxito de Stable Diffusion a la descentralización
Su mayor contribución a la IA fue la financiación y lanzamiento de Stable Diffusion en 2022, un modelo que democratizó la generación de imágenes y desafió el dominio de los sistemas cerrados.
Aunque su salida de Stability AI en 2024 estuvo rodeada de tensiones financieras, Mostaque no ha frenado su visión. Actualmente, a través de Schelling AI, trabaja en la convergencia de la IA generativa con Web3 para crear sistemas descentralizados y verificables que permitan a cada comunidad tener sus propios modelos soberanos.
Su trayectoria es indispensable para comprender quién es quién en la IA generativa, ya que sigue abogando por una «IA Básica Universal» que garantice el acceso equitativo a la tecnología en el futuro.