Conocida mundialmente como la «madrina de la IA», Fei-Fei Li ha transformado nuestra forma de entender la visión por ordenador. Y se ha ganado sobradamente un lugar entre los protagonistas de la IA moderna.
Su historia es un relato de superación: emigró de China a Estados Unidos a los 16 años y, mientras estudiaba Física en Princeton, ayudaba en la lavandería familiar para salir adelante. Esa tenacidad la llevó a doctorarse en Caltech y a convertirse en una de las mentes más brillantes de la Universidad de Stanford.
ImageNet: El chispazo que encendió el Deep Learning
A mediados de la década de 2000, mientras otros investigadores se centraban en algoritmos complejos, Li tuvo una idea radical: el problema no eran los modelos, sino la falta de datos.
En 2007 lanzó ImageNet, una base de datos colosal con más de 14 millones de imágenes etiquetadas. Este proyecto fue el combustible necesario para que las redes neuronales profundas (Deep Learning) demostraran su superioridad en 2012, desatando la revolución actual que permite a los ordenadores «ver» y reconocer objetos con una precisión casi humana.
Un futuro de IA ética e inteligencia espacial
Más allá de los píxeles, Li es la principal defensora de la IA centrada en el ser humano. Como cofundadora del Instituto HAI de Stanford y de la iniciativa AI4ALL, lucha para que la tecnología sea ética, diversa e inclusiva, evitando que los sesgos algoritmos perjudiquen a las minorías.
Tras un paso exitoso por Google Cloud, donde impulsó la democratización de la IA para empresas, Li ha dado un nuevo salto hacia la frontera tecnológica.
En 2024 fundó World Labs, una startup que en 2026 ya lidera el campo de la «inteligencia espacial». Su objetivo es crear modelos que no solo entiendan imágenes planas, sino que comprendan y generen mundos en 3D, permitiendo que las máquinas interactúen con el entorno físico de forma inteligente.
Su enfoque nos garantiza que, mientras las máquinas aprenden a ver el mundo, no perdamos de vista los valores que nos definen como personas.