Si hace diez años nos hubieran dicho que la empresa que fabricaba las tarjetas para que nuestros videojuegos se vieran mejor iba a ser la encargada de dar «cerebro» y «cuerpo» a los robots del futuro, probablemente no lo habríamos creído. 

Pero aquí estamos, en pleno 2026, viendo cómo Nvidia no solo domina el sector de los chips, sino que está desplegando una hoja de ruta para convertirse en el estándar de lo que ellos llaman «IA física».

Tras el CES 2026, queda claro que la ambición de Jensen Huang no tiene límites. Su objetivo es ambicioso y, a la vez, extrañamente familiar: quieren ser el Android de la robótica. Pero, ¿qué significa esto para nosotros, para las empresas y para la forma en que interactuaremos con la tecnología? Vamos a desgranarlo con calma.

Un ecosistema para los robots

Cuando pensamos en Android, pensamos en un sistema que permitió que cientos de fabricantes de teléfonos pudieran ofrecer tecnología punta sin tener que reinventar la rueda desde cero. Nvidia busca exactamente lo mismo para la robótica. 

Hasta ahora, crear un robot era un proceso fragmentado, caro y extremadamente complejo. Nvidia quiere estandarizarlo todo: desde cómo se entrena el robot hasta cómo se mueve en el mundo real.

Esta visión se apoya en lo que ellos denominan la arquitectura de los «tres ordenadores». Imagina este proceso como el crecimiento de un niño:

  • El primer ordenador (Nube/Data Center): Aquí es donde el robot «estudia». Se utilizan infraestructuras masivas de Nvidia para entrenar los modelos de IA.
  • El segundo ordenador (Simulación/Omniverse): Este es el «patio de juegos seguro». Antes de tocar el suelo real, los robots practican millones de veces en entornos virtuales ultra-realistas (gemelos digitales) donde no pueden romper nada ni lastimar a nadie.
  • El tercer ordenador (Edge/Jetson): Es el cerebro que el robot lleva incorporado para tomar decisiones en tiempo real mientras camina por una fábrica o nos ayuda en casa.

Proyecto GROOT y la era de los humanoides

Uno de los puntos más emocionantes de tu investigación es el Proyecto GROOT (Generalist Robot 00 Technology). No se trata solo de máquinas que mueven cajas, sino de robots humanoides diseñados para entender nuestro entorno, razonar y adaptarse.

La versión N1.6, presentada este año, es un salto importante. Gracias a los modelos de visión-lenguaje-acción (VLA), estos robots ya no solo ejecutan órdenes rígidas. Ahora pueden interpretar lo que ven, entender el contexto y realizar movimientos complejos, como sujetar un objeto delicado mientras caminan por un terreno irregular.

Es la unión definitiva entre la inteligencia «intelectual» de modelos como ChatGPT y la inteligencia «motora» necesaria para fregar un plato o asistir en un hospital.

Cosmos: El razonamiento llega al mundo físico

Pero, ¿cómo consigue un robot entender que una superficie de cristal es frágil o que no debe empujar una puerta si hay alguien detrás? Aquí es donde entra la nueva suite de modelos Cosmos, otra de las grandes noticias de este 2026.

Nvidia ha lanzado modelos como Cosmos Reason 2, diseñados específicamente para el procesamiento de visión y lenguaje aplicado a la física. Esto permite que las máquinas no solo «vean» píxeles, sino que «entiendan» las consecuencias de sus acciones en el mundo físico. 

Además, herramientas como Cosmos Transfer 2.5 permiten generar datos sintéticos (vídeos virtuales) para que los robots sigan aprendiendo sin necesidad de grabar miles de horas en el mundo real, lo que acelera el desarrollo de forma exponencial.

Hardware que cabe en la palma de la mano (y que es una bestia)

Nvidia también ha actualizado su plataforma Jetson, que es básicamente el sistema nervioso central que se instala en los robots. El nuevo módulo Jetson T4000, basado en la arquitectura Blackwell, es capaz de realizar una cantidad ingente de cálculos de IA con un consumo de energía sorprendentemente bajo.

Lo mejor de todo es el precio. Los kits de desarrollo para ingenieros y estudiantes empiezan en los 500 dólares. Esto significa que una startup o un grupo de universitarios en España pueden empezar a prototipar su propio robot asistente con la misma tecnología que utiliza una multinacional.

Un esfuerzo de equipo: De Boston Dynamics a Mercedes-Benz

Nvidia sabe que no puede hacer esto sola. Por eso, su estrategia de asociaciones es tan agresiva. En el CES 2026 hemos visto cómo gigantes como Boston Dynamics están integrando tecnología de Nvidia en su famoso robot Atlas.

También Mercedes-Benz está utilizando la plataforma Drive AV para sus vehículos autónomos que llegarán a las carreteras estadounidenses a finales de este año.

Incluso han estrechado lazos con Hugging Face, la comunidad de IA en abierto más grande del mundo. Esto permite que millones de desarrolladores tengan acceso gratuito a modelos como Cosmos o GROOT para experimentar sin barreras de entrada. 

Los retos que tenemos por delante

No todo es un camino de rosas, y es importante que como sociedad seamos conscientes de los desafíos. El consumo energético de entrenar estos modelos es masivo y podría poner a prueba nuestras infraestructuras. 

Además, existe la eterna duda sobre el desplazamiento de puestos de trabajo y la seguridad de la IA.

También está la competencia. Qualcomm no se ha quedado de brazos cruzados y ha lanzado su plataforma Dragonwing para intentar plantar cara al dominio de Nvidia. Esta competencia es buena para nosotros, los usuarios, porque obliga a innovar más rápido y a bajar los precios.

Un futuro que ya está aquí

La visión de Nvidia para 2026 nos dibuja un panorama donde los robots dejarán de ser máquinas tontas encerradas en jaulas de seguridad en las fábricas. 

Gracias a este enfoque de «plataforma abierta», estamos a punto de ver una explosión de robots asistentes, vehículos más inteligentes y sistemas de automatización que realmente «entienden» el mundo que los rodea.

Estamos viviendo el paso de la computación que solo ocurre detrás de una pantalla a la computación que interactúa físicamente con nosotros. Nvidia quiere ser el cimiento sobre el que se construya ese nuevo mundo. Y, a juzgar por lo que hemos visto, tienen todas las papeletas para conseguirlo.