Lisa Su, nacida en Taiwán en 1969 y emigrada a Estados Unidos a los tres años, representa la excelencia técnica detrás del hardware moderno. De niña, prefería desarmar juguetes para entender su mecánica que jugar con ellos, una pasión que la llevó a obtener un doctorado en Ingeniería Eléctrica en el MIT. 

Su carrera en IBM fue legendaria, donde inventó procesos para crear chips un 20% más rápidos, pero su verdadero reto llegó al asumir el mando de AMD en 2014.

La arquitecta del hardware para la gran escala

Cuando Su tomó las riendas de AMD, la empresa atravesaba momentos críticos. Con una visión estratégica impecable, reestructuró la compañía para centrarse en procesadores de alto rendimiento, logrando que la capitalización de mercado pasara de 3.000 a más de 200.000 millones de dólares.

Esta solidez financiera le permitió posicionar a AMD como el competidor más fuerte en la fabricación de chips para inteligencia artificial.

Su contribución más vital ha sido la serie de aceleradores Instinct, como los modelos MI300 y el reciente MI455X. Estas unidades de procesamiento son el motor que permite entrenar e implementar los modelos de lenguaje que hoy asombran al mundo. 

Sin la potencia de cálculo que Su ha impulsado, el desarrollo masivo de la IA generativa simplemente no habría alcanzado la velocidad actual.

Democratización y la carrera hacia el Yottaflop

En el CES 2026, Lisa Su reafirmó su visión de «IA en todas partes y para todos». Presentó plataformas de yotta-escala capaces de realizar cálculos astronómicos y proyectó que para 2027 los chips MI500 ofrecerán un rendimiento hasta mil veces superior a sus predecesores.

Su trabajo asegura que tanto los centros de datos como los ordenadores personales cuenten con la potencia necesaria para procesar IA de forma local.

Al analizar la industria para saber quién es quién en la inteligencia artificial, el nombre de Lisa Su destaca por encima de los desarrolladores de software, pues ella es quien proporciona los cimientos físicos.

Con una fortuna que supera los mil millones de dólares y el reconocimiento como una de las líderes más influyentes, Su sigue practicando boxeo en su tiempo libre, una metáfora perfecta de su estilo de gestión: preciso, resistente y siempre preparado para el siguiente asalto tecnológico.