Mark Zuckerberg, nacido en White Plains en 1984, ha evolucionado de ser un estudiante de Harvard a posicionarse como uno de los líderes influyentes en el desarrollo de IA más relevantes de la actualidad.
Tras revolucionar la comunicación global con la creación de Facebook y la posterior consolidación de Meta, su enfoque actual se centra en la construcción de una infraestructura de inteligencia artificial que sea accesible y transparente para todo el mundo.
Su transición de prodigio de las redes sociales a visionario de la computación avanzada marca un hito en la historia tecnológica reciente.
De los algoritmos sociales al aprendizaje profundo
La trayectoria de Zuckerberg siempre ha estado ligada al procesamiento de datos a gran escala. Desde sus experimentos iniciales como ZuckNet hasta la fundación de Facebook en 2004, su capacidad para conectar personas se basó en el software.
Sin embargo, su formación académica le permitió comprender tempranamente que el futuro de la interacción humana dependería de sistemas capaces de aprender por sí mismos.
Lo que comenzó como un muro de noticias se transformó en una compleja red de aprendizaje profundo diseñada para predecir intereses, demostrando que la IA era el siguiente paso para personalizar la experiencia de los usuarios en tiempo real.
La apuesta por el código abierto: El ecosistema Llama
A diferencia de otros gigantes que mantienen sus avances bajo llave, Zuckerberg ha tomado una postura disruptiva: la democratización de la IA.
Con el lanzamiento de la familia de modelos Llama (como Llama 3 y el avanzado Llama 4), Meta ha permitido que desarrolladores de todo el planeta accedan a tecnología de alto rendimiento.
Mark sostiene firmemente que el código abierto es más seguro y permite una innovación más rápida que los modelos cerrados.
Para respaldar esta visión, ha invertido miles de millones de dólares en infraestructura, adquiriendo cientos de miles de chips H100 de NVIDIA para liderar la carrera del procesamiento global.
El Metaverso y la Superinteligencia Personal
El cierre de su estrategia une el software con el hardware. Zuckerberg visualiza la IA no como una pantalla aislada, sino como una «superinteligencia personal» integrada en nuestra realidad.
Dispositivos como las gafas inteligentes Ray-Ban Meta son el vehículo para esta visión, permitiendo que la IA vea y escuche lo mismo que el usuario.
Su objetivo final es alcanzar la Inteligencia Artificial General (AGI), creando asistentes que comprendan el contexto físico y social, fusionando definitivamente el mundo digital con el real para transformar cómo vivimos y trabajamos.