Yann LeCun no es solo un científico; es uno de los líderes influyentes en el desarrollo de la IA y el hombre que sobrevivió al «invierno de la IA» gracias a una fe inquebrantable en las redes neuronales.
Nacido en 1960 en Soisy-sous-Montmorency, cerca de París, su destino parecía sellado desde que, de adolescente, llenaba su habitación de cables para construir sintetizadores y aparatos electrónicos.
Esa curiosidad por los sistemas complejos le llevó a doctorarse en la Universidad Pierre y Marie Curie, donde empezó a fraguar lo que hoy conocemos como aprendizaje profundo (deep learning).
Su contribución más revolucionaria, y la que cambió para siempre la tecnología, son las Redes Neuronales Convolucionales (CNN).
A finales de los 80, mientras trabajaba en los Laboratorios Bell en EE. UU., LeCun se inspiró en la biología de la corteza visual humana para diseñar un sistema capaz de procesar imágenes de forma eficiente.
El resultado fue LeNet-5, una arquitectura que permitía a los ordenadores reconocer números escritos a mano con una precisión asombrosa. No fue solo un experimento teórico: su sistema llegó a procesar el 20% de todos los cheques bancarios en Estados Unidos durante los años 90.
La perseverancia en el «invierno» y el reconocimiento
A pesar de este éxito, la comunidad científica dio la espalda a las redes neuronales durante años. LeCun, sin embargo, nunca se rindió.
Co-desarrolló herramientas como el formato de compresión de imagen DjVu y el lenguaje de programación Lush, manteniendo viva la llama de la investigación hasta que, en 2012, el mundo se dio cuenta de que él tenía razón.
En 2013, fue fichado por Mark Zuckerberg para fundar FAIR (Facebook AI Research), donde ha liderado el desarrollo de tecnologías de reconocimiento de objetos y traducción que usamos a diario en redes sociales.
En 2018 recibió el Premio Turing, el máximo galardón de la informática, y en 2023 fue condecorado con la Legión de Honor en Francia.
La visión de futuro: IA abierta y con sentido
Hoy, LeCun es un ferviente defensor del código abierto y está centrado en crear una «IA con objetivos» que pueda aprender modelos del mundo, de forma similar a como lo hacen los humanos o los animales, evitando los errores lógicos de los modelos actuales.
Es un optimista incansable que cree que la IA nos liberará de las tareas monótonas para permitirnos ser más creativos.