Jensen Huang no solo es el cofundador y CEO de NVIDIA; es el arquitecto de la infraestructura que sostiene la revolución tecnológica actual. 

Nacido en Taiwán y formado en Estados Unidos, Huang ha transformado una compañía de chips para videojuegos en la fuerza motriz de la computación moderna. 

Su liderazgo es fundamental para entender el ecosistema de las figuras clave de la inteligencia artificial, ya que sin sus innovaciones en hardware, el aprendizaje profundo y los modelos de lenguaje actuales simplemente no serían posibles.

El origen de una revolución visual

La historia de Huang comenzó en 1993, cuando fundó NVIDIA con la apuesta de que la computación basada en gráficos sería el futuro. 

Durante años, su enfoque estuvo en las GPU (Unidades de Procesamiento Gráfico), dispositivos diseñados para renderizar mundos virtuales en videojuegos. Sin embargo, la genialidad de Huang radicó en ver más allá del entretenimiento.

Comprendió que la arquitectura de procesamiento paralelo de sus chips era ideal para realizar cálculos matemáticos complejos a una velocidad que las CPU tradicionales no podían alcanzar.

El salto al cerebro digital

A mediados de la década de 2010, la visión de Huang dio un giro histórico. Al abrir la arquitectura de sus chips mediante CUDA, permitió que científicos de todo el mundo utilizaran el poder de NVIDIA para entrenar redes neuronales. 

Este movimiento convirtió a sus tarjetas gráficas en el «sistema nervioso» de la IA. 

Bajo su mando, la compañía pasó de ser un proveedor de hardware a una potencia de software y supercomputación, impulsando hitos como el desarrollo de ChatGPT y los sistemas de conducción autónoma que hoy definen nuestra era.

Un líder de estilo distintivo

Más allá de los números, Jensen Huang es reconocido por su icónica chaqueta de cuero y su filosofía de gestión horizontal. 

Su enfoque en la «agilidad intelectual» y su capacidad para anticipar crisis y oportunidades han mantenido a NVIDIA en la cima de la valoración bursátil global. 

Huang sigue mirando hacia el futuro, apostando ahora por la «IA soberana» y la digitalización de industrias pesadas mediante gemelos digitales, asegurando que su legado no sea solo una marca de chips, sino la base misma de la inteligencia del mañana.