Seguro que, en varias ocasiones, has visto un pequeño cuadrado lleno de formas geométricas en blanco y negro pegado en un envase o en una etiqueta. Seguramente también sabes que se puede escanear con un teléfono móvil, que te dirige hacia un sitio web y que se llama código QR. Estos códigos ya son bastante conocidos por la mayoría de la población, pero… ¿Saben las empresas darle un uso atractivo para su público?

Lo primero que hay que saber es de qué se trata exactamente esta tecnología. Pues bien, un código QR (Quick Reponse) no es más que un sistema de almacenamiento de contenidos dentro de un código de barras bidimensional. Al escanearlo con un dispositivo se accede de forma automática a esa información. Lo más habitual es que el destino sea la página web corporativa del producto donde está estampado el código.

Sin embargo, ese uso puede resultar aburrido e improductivo para el usuario. Por esa razón, lo mejor para incluir códigos QR en el plan de marketing de una empresa es dirigirse a profesionales de este sector. La creatividad en la creación de la utilidad y el posterior seguimiento de la misma serán esenciales para asegurarse el éxito y comprobar que la respuesta al código es alta.

La imaginación será la principal herramienta aquí para diseñar ideas originales como añadir QR a las tarjetas de visita para que se guarde el contacto directamente en el teléfono escaneador; o crear cupones con descuentos y regalos para los clientes; o enseñar un vídeo del making off de un anuncio… Las posibilidades son infinitas. Además, el propio código puede ser el objeto de atracción si se diseña con colores y formas llamativas, huyendo así del clásico cuadrado en blanco y negro.

Ahora, vamos a dejar aparcado al código QR para sacar a pasear a la tecnología NFC. Así dicho, nos podríamos imaginar que se trata de un sistema complejo de algún tipo de programa informático. Pero la mayoría de nosotros hemos usado NFC (Near Field Communication) en nuestro día a día.

Cuando nos montamos en el bus, acercamos el bono a un lector y nos deja pasar automáticamente. Muchos usamos tarjetas que, con tan solo acercarlas al datáfono, bajan su saldo en un momento. Eso es NFC, tecnología inalámbrica de corto alcance. El funcionamiento es más sencillo que el de los códigos QR, ya que no se necesita un escaneo previo, los datos viajan al dispositivo de forma instantánea.

Los usos que hemos dicho anteriormente son los clásicos: útiles, pero aburridos. Por eso, al igual que con el QR, si quieres incorporar esta tecnología a tu empresa, hay que ser creativo. Se pueden instalar máquinas en una tienda que registren las compras de los clientes y proporcionar algún tipo de premio por la fidelidad. O también puede ser interesante añadir puntos de información sobre una empresa o una institución en lugares cercanos al negocio, es una forma de llamar la atención y promocionarse que los usuarios no pasarán por alto.

Ya conocemos a estos dos nuevos amigos, ahora ya solo falta seguir manteniendo una relación con ellos. Como pasa con cualquier amistad, hay que saber cuidarla. Así que hay que darle al coco y pensar en cómo se puede mejorar. Si ofrecemos imaginación y pensamiento empresarial, QR y NFC nos ayudarán a avanzar en nuestro negocio.

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