La revolución tecnológica de los últimos 20 años y su consecuente globalización ha hecho que muchas empresas del sector turístico, ya sean hoteles, restauración, comercio, agencias de viajes, se centren en el mercado online de las nuevas herramientas tecnológicas para aumentar la segmentación y el alcance de su potencial target.

Decisiones como esta han llevado a cambiar de forma radical el modo en que viajamos, consumimos, nos comportamos con nuestro entorno y experimentamos aquello que nos ofrece un mercado que destaca por una feroz competición, con el objeto de engrosar sus beneficios económicos a través del aumento del número de clientes.

Un estudio de ‘Google Travel’ en 2018, evidencia que a día de hoy entorno a un 74 por ciento de los viajeros de placer prefieren el uso de las nuevas tecnologías, es decir, acudir al mercado online para organizar/reservar sus viajes y cruceros, hospedarse en las estancias hoteleras que prefieran, consumir la gastronomía más atractiva del lugar o elegir las rutas de viaje más cómodas.

Mientras que el resto, un 13 por ciento, siguen apostando por un modelo más tradicional, como es acudir a las “típicas” agencias de viaje de barrio, ya sean de cadenas fuertes como ‘Halcón Viajes’ o ‘El Corte Inglés’ u otras minoristas más modestas y particulares.

Según datos de 2018 de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el sector con mayor facturación online de España fue el turismo con casi un 15 por ciento, dentro de todas sus diferentes líneas de negocio: agencias de viaje, hoteles, transporte terrestre y aéreo.

Por otro lado, las agencias de viajes y turoperadores que operan en red situaron su cuota de mercado en el comercio electrónico entorno a un 14,9 por ciento.

Ventajas del uso de las nuevas tecnologías

La influencia de la tecnología en el turismo es más que evidente y por ello surge un nuevo término que hace no muchos años atrás hubiese “sonado a chino”: ‘el viajero digital’, tanto si eres un trotamundos de “gran recorrido” como si estás empezando a cogerle el gusanillo a esto de desplazarse por los cinco continentes.

El concepto mencionado es debido al uso incesante que hacemos de un compañero de viaje del cual no podemos desprendernos ni para ir al baño: el dispositivo móvil. Una herramienta que no solo nos ayuda a nosotros mismos durante nuestro viaje, sino con la que también podemos compartir con otros a través de nuestros relatos sobre qué hacer, visitar o comer en un lugar o ciudad determinados.

Las empresas turísticas se han percatado de que la acción directa del ‘cliente online’ es cada vez mayor, ya que aumenta el número de usuarios que prefieren buscar, organizar y reservar sus paquetes de destinos a través de las apps-páginas webs de las diferentes plataformas de viajes online.

La prueba evidente es la cuantiosa facturación de más de cuatro billones de euros anuales registrados por agencias como Tripadvisor, Expedia o E-dreams, entre otras.

No parece que este crecimiento vaya a detenerse, al contrario, cada vez hay más personas que priorizan las ventajas y comodidades que ofrece el servicio de compra online al trato más personal que ofertan las agencias de toda la vida.

Las preguntas que ondean por el horizonte son las siguientes:

¿Sobrevivirán las agencias offline minoritarias al monopolio de las grandes online? o ¿Habrá una sinergia con el tiempo que haga que la competencia disminuya y el negocio sea redondo para ambas partes de cara a maximizar la experiencia del viajero final?

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