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Para los que estén familiarizados con el mundo del marketing, no será la primera vez que lean la palabra “beacon” (que no bacon). Pero para otras personas este término está totalmente fuera de su vocabulario. Los beacons son muy útiles dentro de las estrategias de marketing, sobre todo, para el sector retail o de servicios. Sin embargo, su uso aún no se ha extendido demasiado. Puede que una de las razones sea el desconocimiento. Así que vamos a explicaros de qué se trata esta tecnología y qué usos se le puede dar.

¿Qué son los beacons?

Se trata de tecnología de proximidad, como los códigos QR y NFC. Los beacons o balizas son unos pequeños dispositivos que trabajan a través de conexión Bluetooth. ¿Para qué? Para poder conectarse con otros dispositivos, aunque están ideados para interactuar con smartphones. De esta forma, se programan mensajes y avisos que llegarán a los teléfonos inteligentes que se encuentren dentro de su radio de acción (unos 50 metros).

Por otra parte, los usuarios solo tendrán que mantener activado el Bluetooth en sus teléfonos. Algunos dispositivos también necesitarán disponer de una aplicación que muestre los mensajes que lanza la baliza. Eso es todo. No hay que configurar nada, sólo esperar a que lleguen las notificaciones.

Es una herramienta verdaderamente interesante para el marketing. La interacción con el usuario se hace muy directa. Y, además, si este no quiere recibir comunicación alguna, solo tendrá que desactivar el Bluetooth. Es decir, no hay lugar a spam, ya que es el propio usuario quien elige si desea recibir información. Pero, ¿información sobre qué? Os lo contamos ahora.

¿Para qué se usan?

En un principio, los beacons estaban pensados para ayudar al consumidor proporcionándole datos sobre lugares o actividades cercanas. No obstante se trata de una tecnología tan prometedora que no se podía dejar de aprovechar en el marketing y la publicidad.

Los lugares más habituales para colocar las balizas son las zonas comerciales, ya que es en el sector del retail donde mejor se ha llegado a implantar. Las marcas se pueden beneficiar de esta tecnología de diversas formas, por ejemplo:

Imagina que estás comprando en una tienda de ropa y te detienes en la sección de niños. El beacon que hay instalado ahí te notificará de las ofertas que existen en ese momento en ropa infantil.

Ponte en otra situación. Estás en el supermercado delante de la carnicería y de repente te llega al móvil una receta de solomillo con verduras y te indica el camino para conseguir todos los ingredientes.

Otro de los sectores en los que resulta atractivo el uso de beacons es en el turístico. El mensaje también puede llegar a los usuarios en forma de vídeo o imagen, por lo que crear anuncios que inviten a viajar es la mejor opción en este caso. Si alguien pasa cerca de una agencia de viajes con el Bluetooth conectado recibirá una oferta que no podrá rechazar. Y, además, la puede conseguir dando solo unos pasos, no más de 50 metros.

Se trata de un dispositivo interesante para utilizar en museos y exposiciones. Mientras el visitante va recorriendo la galería, va recibiendo información de interés acerca de las obras. Y cuando llega al final de la exposición, le llega una notificación con los datos de los próximos eventos y presentaciones.

Conoce a tu público objetivo

Los beacons no solo son útiles para atraer a potenciales compradores. También generan una cantidad de datos interesantes para dirigir las futuras estrategias de la empresa. Dentro de un establecimiento podemos seguir el recorrido que siguen los clientes y ver en qué lugares se detienen más tiempo. Qué les interesa y en qué momento. De esta forma se podrá realizar una nueva campaña más personalizada y enfocada a las preferencias de nuestro target.

Las posibilidades de los beacons son tantas como la imaginación dé de sí.

 

 

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